|
sábado, 16 de agosto del 2008 08:57
Hora de Perú
Advierten que el 16% de muertes en el Perú obedece a problemas cardiovasculares
El 16 % de las muertes en el Perú obedece a problemas cardiovasculares y las mujeres mayores de 40 años presentan mayor riesgo de fallecer por infartos, hipertensión, derrames cerebrales e insuficiencia cardiaca, advirtió el Centro de Ginecología Preventiva OncoGyn.
Cambiar tamaño
Así lo dio a conocer el ginecólogo Roly Hilario Esteban, uno de los directores médicos de OncoGyn, quien alertó que las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte en el Perú.
"El 16% de las muertes totales en nuestro país se debe a enfermedades cardiovasculares. En los próximos años el Perú podría vivir una epidemia de males cardiovasculares si no se hace prevención en este momento", dijo el especialista.
Explicó que en el caso de las mujeres, cuando llegan a la menopausia ocurren algunos cambios como el incremento de la presión arterial, así como del colesterol malo, mientras que el colesterol bueno está por debajo del rango inferior.
"La menopausia es un período de muchos cambios para la mujer. Entre los 40 y 50 años, el cuerpo femenino deja de producir las hormonas llamadas estrógenos, lo que altera el funcionamiento de todo su organismo. Por ello, múltiples estudios han demostrado que después de la menopausia, las mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, incluso superando en riesgo a los hombres. Las investigaciones han vinculado este hecho a la disminución de los niveles de estrógeno", detalló.
Indicó que el corazón es un músculo que necesita ejercitarse regularmente para mantener el bombeo de sangre eficiente con cada latido del corazón.
“Los bochornos, los dolores de cabeza, el sobrepeso, la presión alta y los problemas del corazón son algunas señales de estos cambios", dijo.
Hilario advirtió que el aumento de los niveles de colesterol en la sangre en la etapa de la menopausia, trae como consecuencia dos serios problemas: la isquemia (disminución de sangre en el corazón) y el infarto (disminución de la cantidad de oxigeno en la sangre). Sin el cuidado necesario ambos provocarán graves inconvenientes, como los ataques cardiacos y la muerte, agregó.
El especialista afirmó que las mujeres con problemas de obesidad, presión alta o diabetes son más propensas a padecer infartos o paros cardiacos. Además, el tabaquismo, el alcohol y el sedentarismo son un gran factor de riesgo para este tipo de enfermedades que afectan al corazón.
Entre las principales recomendaciones a seguir se encuentran evitar las grasas saturadas como la margarina, la manteca o carnes rojas. Asimismo, los ejercicios moderados y alimentos ricos en fibra, aceite de oliva, cereales y legumbres favorecerán enormemente la salud del corazón.
"La mayoría de las mujeres temen el cáncer, sobre todo el de mama, pero no ponen el mismo cuidado en protegerse contra las enfermedades cardiovasculares, que son sumamente fáciles de prevenir. Los médicos debemos hacer que la mujer cobre conciencia sobre la necesidad de comer inteligentemente, de abandonar el tabaco y hacer ejercicio físico para la buena salud del corazón".
Hilario citó como principales factores de riesgo son: mala alimentación, sedentarismo, consumo de tabaco y estrés, los cuales pueden conducir a un infarto del miocardio. "Quienes padecen diabetes o presión alta también son más propensos y tienen cinco veces más riesgo de sufrir un accidente cardiovascular", indicó el especialista.
"La incidencia en mujeres ha aumentado en los últimos años, y es a partir de la menopausia cuando éstas presentan más riesgo de sufrir estos problemas".
Afirmó que entre los signos de advertencia más comunes ‘clásicos’ de ataque al corazón figuran la presión, apretura o dolor quemante en el centro del pecho que puede persistir durante varios minutos, el dolor que se extiende por los hombros, cuello o brazos.
Asimismo, incomodidad en el pecho con mareos, desmayos, sudor, náuseas o falta de respiración, dolor de pecho poco común, dolor estomacal o abdominal, náuseas o mareos (sin dolor de pecho), falta de respiración y dificultad para respirar (sin dolor de pecho), ansiedad, debilidad o extremo cansancio sin explicación, palpitaciones, sudor frío o palidez.
|