|
viernes, 06 de julio del 2007 08:51
Hora de Perú
Nueva mirada a las vacunas contra el cáncer
La investigación de vacunas capaces de activar el sistema inmunológico para que éste luche contra el propio tumor es un terreno en constante ebullición en los últimos años. Sin embargo, y a pesar del empeño puesto, ninguna de estas terapias ha logrado aún llegar a buen puerto. Una revisión aborda esta semana en las páginas de la revista 'Clinical Cancer Research' el porqué del problema.
Cambiar tamaño
Para ello, investigadores del National Cancer Institute de EEUU (NCI, según sus siglas en inglés) han revisado cinco ensayos clínicos actualmente en marcha con otras tantas vacunas contra el cáncer de próstata. A su juicio, aunque estas terapias parecen mejorar la respuesta de los pacientes a los tratamientos estándar con 'quimio' o radioterapia, a menudo estos beneficios no se reflejan en los resultados de los ensayos.
"Los datos clínicos están demostrando que los pacientes vacunados sobreviven más tiempo", explica uno de los autores, Jeffrey Schlom, "a pesar de que las investigaciones no están logrando demostrar una acción específica del sistema inmunológico sobre el tamaño de los tumores". Este problema 'metodológico' podría hacer que muchas de estas potenciales vacunas sean abandonadas en el camino sin que llegue a aprovecharse su verdadero potencial terapéutico.
Una de las que más lejos ha llegado en este proceso hacia la comercialización ha sido Provenge, un producto fabricado a partir de los propios glóbulos blancos del paciente, modificados genéticamente para que destruyan las células cancerosas. Sin embargo, el organismo regulador de los fármacos en EEUU, la FDA, solicitó recientemente nuevos datos que demostrasen que la vacuna era capaz de prolongar la supervivencia de los hombres tratados antes de autorizar definitivamente su uso.
SUPERVIVENCIA
Precisamente, los ensayos que llegaron hasta la mesa de la agencia del medicamento no estaban diseñados inicialmente para medir ventajas en la supervivencia (un beneficio que se observó de forma casual), sino para ver si la vacuna era capaz de reducir el tamaño del tumor. Un objetivo que no logró cumplir.
Y es en esta cuestión en la que incide precisamente la actual revisión. Es posible, sugieren, que sea hora de rediseñar los ensayos clínicos con vacunas para medir su efecto real sobre los pacientes, no sobre los tumores.
Para apoyar esta tesis, los especialistas citan datos de varios trabajos que hacen pensar que las vacunas logran efectivamente activar el sistema inmunológico, favoreciendo una mejor respuesta a los tratamientos estándar con quimioterapia y radioterapia. "No son una terapia pasiva", subraya Schlom, "inducen una respuesta defensiva del organismo que en muchos casos puede mantener el tumor a raya y reforzar la respuesta a los tratamientos cuando se emplean en combinación".
Como apuntan en su conclusión, "el escepticismo es un componente importante del proceso científico, y debe forma parte del desarrollo de cualquier nueva terapia potencial (...). Pero también es posible que sea necesario un cambio de paradigma tanto en el uso de vacunas combinadas con otras terapias, como en el análisis de los beneficios que obtienen los pacientes en términos de supervivencia (con mínimas toxicidades)".
(Fuente: El Mundo)
|