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jueves, 08 de noviembre del 2007 06:18
Hora de Perú
Fiscalía japonesa pide pena de muerte para el peruano violador Torres Yagi
La fiscalía japonesa pidió hoy la pena de muerte para el peruano José Manuel Torres Yagi por la violación y el asesinato de una niña al inicio de un nuevo juicio en el Tribunal Superior de Hiroshima (oeste de Japón), durante el que el acusado mantuvo a duras penas la compostura.
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La Corte Superior de Hiroshima inició un nuevo proceso judicial al peruano José Manuel Torres Yagi autoconfeso asesino de la niña Kinoshita Airi en respuesta a la apelación presentada por la defensa de la familia de la pequeña víctima quienes rechazaron la sentencia de "Mukichoeki" (prisión indefinida) que en julio del año pasado le impuso una Corte Local.
El peruano hizo su aparición en la Sala Judicial al promediar las 1.28 p.m. (hora local) vistiendo una chompa de color blanco y un audífono (para la traducción simultánea) en la oreja izquierda. Tenía el cabello recortado, estaba afeitado y presentaba varios kilos menos de peso.
"Apelamos a la sentencia de la Corte Local (de Hiroshima) porque consideramos que no es la que le corresponde a una persona que ha cometido un horrendo crimen", manifestó el Fiscal.
Del mismo modo, manifestó que el pedido de reconsideración de la sanción tenía el apoyo de varios miles de personas quienes solicitaban una sanción justa.
"Ha cometido varias veces el mismo crimen y no creemos que se pueda recuperar. Por eso tenemos el temor que si se le otorga la pena de "Mukichoeki" puede salir en libertad y cometer el mismo crimen. Es necesario que reciba la pena de "Shikei" (pena de muerte), precisó.
En noviembre del 2005, el peruano de 35 años de edad secuestró, violó y asesinó a la pequeña Kinoshita Airi. Luego abandonó su cuerpo dentro de una caja de cartón en un descampado del distrito de Aki en la ciudad de Hiroshima.
Cabe indicar, que la ejecución en Japón es a través de la horca donde el ejecutado se entera minutos antes y sus familiares son notificados posteriormente.
Se prevé que la Corte Superior emita sentencia en los próximos seis meses la cual podría ser apelada por alguna de las partes. Ello motivará que el caso se remita a la Corte Suprema de Tokyo cuyo fallo será inapelable.
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