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lunes, 22 de octubre del 2007 07:30
Hora de Perú
Jornada del Censo culminó con incidentes y denuncias en todo el país
En horas de la noche, empadronadores amenazaron con quemar las cédulas censales y exigían que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) cumpla con el pago prometido. Por su parte, Renán Quispe, titular del organismo, minimizó las protestas en Lima, Callao y provincias, informó la prensa.
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Ocho de la mañana del domingo. Las calles de Lima lucían casi desiertas. Solo reducidos grupos de personas intentaban llegar rápidamente a sus casas en escasos taxis, buses o combis para ser censados.
A esa misma hora, miles de empadronadores -la mayoría escolares de 15 y 17 años- recibían las últimas indicaciones para iniciar la jornada. Así comenzaron los Censos Nacionales 2007: IX de Población y IV de Vivienda, uno de los más cuestionados de la historia del Perú.
Horas después, y cuando todo hacía presagiar que la jornada culminaría con el éxito que el presidente Alan García ya había adelantado, las quejas comenzaron a escucharse desde diversos distritos de Lima. Por la noche, la situación se desbordó. Los mismos jóvenes que habían mostrado su entusiasmo desde muy temprano, ahora exigían que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) cumpla con el pago prometido y amenazaban con quemar las cédulas censales. Todo ello fue minimizado por el jefe del INEI, Renán Quispe.
Indignado, Antonio Campos aseguró que en el edificio ubicado en la Calle 6, número 222, Córpac, en San Isidro, solo se había censado a los habitantes del primer piso. En los demás departamentos simplemente se había colocado la calcomanía de 'Vivienda censada'.
Lo mismo sostuvo Edmundo Gárate, vecino del edificio 5 del jirón Huáscar 1095, La Perla. "Eso pasa por dejar el censo en manos de irresponsables", aseveró. Su testimonio fue corroborado por Rosana Llica Curo, vecina de Gárate.
En Miraflores, José Alzamora Alzamora aseguró que no había sido censado. Según dijo, decenas de residentes del Parque Mariscal Castilla, de la avenida República de Panamá y de la urbanización Aurora aguardaron en vano la hora del censo. Cuando llamó al INEI para comunicar este incidente, le dijeron que acuda hoy a la oficina de la institución para cumplir con su obligación. Las quejas también provinieron de pobladores de Pueblo Libre y Magdalena. Al mismo tiempo, en la cuadra 5 de República de Portugal, en Breña, un centenar de jóvenes que no había recibido ni el pago de 10 soles ni el almuerzo prometido amenazó con no entregar el material censal.
Lo mismo ocurrió en el colegio Sinchi Roca, kilómetro 13.5 de la Túpac Amaru, La Pascana, Comas. El jefe zonal les informó que solo les pagarían cinco y diez soles. No les entregaron polos, chalecos ni gorro. En el colegio 3030, en Zarumilla, San Martín de Porres, los empadronadores quemaron varias cédulas por la misma causa. El general Octavio Salazar, jefe de la Sétima Región, opinó que eran "situaciones administrativas" fuera de su alcance. Al respecto, el jefe del INEI pidió apoyo a los alcaldes para resolver la ola de conflictos. No obstante, aclaró que había entregado los recursos.
El panorama en el interior del país fue variado. En Piura, pobladores de cinco centros poblados salieron a las calles para manifestar su rechazo al censo. Aducen un problema territorial entre Las Lomas y Tambogrande que, hasta ahora, no ha sido resuelto.
En Cusco, dos empadronadores fueron mordidos por perros y pobladores de Pichari se negaron a ser censados, pues dijeron que personas ajenas a su comunidad y a la región querían empadronarlos. En Juliaca, dos hermanos fueron detenidos acusados de intentar violar a una empadronadora. Por la noche, en Arequipa, la falta de pago por la jornada culminó en una protesta y en amenazas con quemar las cédulas.
Y pese a las críticas a la orden de inamovilidad, la disposición fue acatada en gran parte. Los problemas no vinieron por este lado. La noche del sábado hubo un movimiento comercial inusual. Los limeños acudieron multitudinariamente a los supermercados y otros establecimientos comerciales para abastecerse de víveres, revistas y hasta juegos de mesa.
Los productos se acabaron al promediar las diez de la noche. Pan, agua, gaseosas y leche desaparecieron de las estanterías. No faltaron los que salieron a las calles cargando cajas de cerveza o algún licor. El censo también era un pretexto para festejar y reunirse con la familia.
Durante la madrugrada, y en las primeras horas de la mañana, eran pocas las personas que deambulaban por Lima. Algunas salían de sus trabajos. Otras, en cambio, se encontraban visiblemente alcoholizadas. De cualquier forma, trataban de conseguir un taxi, bus o combi. No les importaba viajar colgadas o pagar hasta tres veces el valor del pasaje.
"A mí me quisieron cobrar hasta tres soles por llevarme de Javier Prado hasta La Marina. El INEI no ha pensado en quienes trabajamos por la noche y la orden de inamovilidad nos afecta mucho. Ni siquiera podemos ir a nuestras casas", dijo Christian Asenjo, de 23 años.
Algunos emolienteros, vendedores ambulantes de jugos y de comida salieron a trabajar con normalidad. La clientela no se hizo esperar.
A las 7:30 a.m., el propio titular del INEI, Renán Quispe, realizó el primer empadronamiento del país. Sumamente risueño procedió a formular las preguntas de la cédula censal al presidente de la República, Alan García, a la Primera Dama, Pilar Nores, y a cuatro de los hijos del mandatario, quienes viven en Palacio de Gobierno.
Faltando media hora para el comienzo oficial del censo, cerca de mil empadronadores de reserva se concentraron en la sede logística del INEI, donde recogieron el material y tomaron el desayuno que la institución les ofreció. De este grupo se movilizó a 864 empadronadores a Pueblo Libre. La razón: en ese distrito, por diversas descoordinaciones, los que debían ir a los hogares para el proceso no se hicieron presentes. Incluso se tuvo que recurrir a 50 alumnos de la Policía y gente del mismo INEI.
A las 9:20 a.m., Quispe dio una primera conferencia de prensa. Informó que todo aconrecía con absoluta normalidad. También señaló que se decidió suspender el censo en Jicamarca -donde los pobladores se negaron a ser empadronados-, en Ponto, Áncash -debido a una fiesta patronal-, y en algunas zonas de Moquegua -por problemas limítrofes con Tacna-.
Y a pesar de que se había dicho que los indigentes y niños de la calle iban a ser censados en las delegaciones policiales, la realidad fue otra.
El coronel de la PNP Leopoldo Arce, jefe de la División de Familia de la Sétima Región Territorial, presentó a diez personas abandonadas que estaban a la espera de un empadronador. "Cincuenta ya se fueron", dijo el oficial.
A la 1:30 p.m., Renán Quispe dio un segundo reporte, acompañado del ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia. Dijo que se había tenido que desplazar personal policial a San Isidro, Lince, Pueblo Libre y el Rímac, para cubrir "algunos vacíos", es decir, por falta de empadronadores.
Esta misma medida se tuvo que tomar en varios distritos del Callao, donde los cadetes de la Escuela Naval tomaron las riendas del proceso.
En el caso de Ponto, el censo se realizará el miércoles, mientras que en Jicamarca y Moquegua están esperando que la situación se calme.
Por la noche, Perú.21 le consultó a Quispe sobre la ola de incidentes: "Muchas gracias por avisarnos. Vamos a tomar las medidas del caso. Pero, ¿qué son 80 personas frente a ocho millones de limeños", enfatizó. La jornada culminó con la captura de un funcionario distrital del INEI que pretendió robar 10 mil soles que debía repartir a los empadronadores(Tomado de Peru 21).
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