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domingo, 21 de octubre del 2007 11:57
Hora de Perú
Censo deja sin negocios y encerrados en sus casas a peruanos, informa prensa internacional
Perú amaneció el domingo virtualmente bajo arresto domiliciario y sin actividad comercial debido al censo nacional de población y vivienda que obligó a los peruanos a no movilizarse de sus casas durante 10 horas hasta que finalice el censo a las 18h00 locales (23h00 GMT).
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Lima, la capital, de ocho millones de habitantes, lució casi desierta y sólo se vio caminando por sus calles a turistas extranjeros, policías y a los empadronadores, además de algunos perros vagabundos.
Todos los negocios, salvo farmacias, cerraron sus puertas, y tampoco hubo transporte público, creando una particular e intensa atmósfera de silencio en Lima semejante a la que caracteriza a una película de terror.
Los supermercados, cafés y servicios de comida rápida no atendieron al público en tanto que los kioskos de diarios y revistas, y las estaciones de gasolina lo hicieron en forma restringida.
El silencio en las calles eran tan hondo que permitía captar el lento movimiento de las cámaras de seguridad de la policía colocadas en la vía pública y que filman las zonas comerciales y más peligrosas de la capital.
El trinar de los pájaros y el aire puro eran fácilmente perceptibles, algo imposible en un día normal en una capital latinoamericana como Lima, cuyos índices de contaminación ambiental superan los estándares internacionales.
"Nada más espectacular que una ciudad sin bulla, sin tráfico y donde uno puede transitar a pie", comentó un entusiasta Raúl Vargas, periodista y voz principal de RPP desde los micrófonos de la radioemisora de referencia de Perú.
La paradoja fue que el cierre de comercios dejó a los turistas extranjeros sin posibilidad de comprar recuerdos, y que la falta de transporte, incluso de taxis, limitó sus desplazamientos y los llevó a retornar a sus hoteles, según se lamentaron algunos en Lima.
"Hemos caminado por la zona, está muy tranquilo pero queríamos comprar souvenirs. Pero todos, absolutamente todos los negocios no atienden", dijo a la AFP una pareja de estadounidenses, ambos mayores de 60 años, que pidieron reserva de su nombre, cuando retornaban a su hospedaje en el hotel Marriott, en el distrito limeño de Miraflores.
En los principales hoteles de Lima los huéspedes se movilizaron a pie, a pesar de que algunos establecimientos sugirieron no salir a las calles para evitar robos ante la supuesta escasez de policías.
En Cusco, la joya del turismo peruano y antigua capital del imperio inca, los turistas se movilizaron con normalidad, y el aeropuerto y el servicio ferroviario a la ciudadela de Machu Picchu funcionó con permisos especiales.
Para la sorpresa general, los peruanos acataron masivamente la exhortación gubernamental a permanecer en sus casas para responder a los empadronadores que, en número de 580.000, se movilizaron por todo el país para recolectar los datos pertinentes.
Entre los empadronadores figuró personal de las fuerzas armadas que se sumó ante la falta de voluntarios surgida previo al censo, que consiste en un cuestionario de 65 preguntas que demora responder en promedio unos 25 minutos por persona/hogar.
La inamovilidad fue decretada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), para garantizar que los empadronadores puedan cumplir con éxito la tarea.
En los días previos al censo llovieron las quejas contra la decisión de las aurtoridades de retener en sus domilicios a la población, en una especie de arresto y toque de queda virtual hasta la hora en que finalice la colecta de datos.
El censo se desarrollaba en forma normal en el interior del país aseguró el jefe del INEI, Renán Quispe, ente encargado del censo.
En el sur de Perú, la frontera terrestre con Chile fue cerrada durante las horas del censo, según reportes de radios locales.
El último censo se realizó en 2005 bajo el gobierno del presidente Alejandro Toledo, un proceso que se realizó sin inamovilidad y que duró 15 días.
El gobierno del actual presidente, Alan García, cuestionó la validez de ese censo y señaló que tuvo errores de metodología, por lo que se ordenó uno nuevo.
Se calcula que la población peruana supera los 27 millones de personas, de los cuales un 44% son pobres (tomado de AFP).
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