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viernes, 31 de octubre del 2008 03:32
Hora de Perú
Berlusconi y la oposición entablan un pulso político en Italia
El jefe de gobierno italiano, el conservador Silvio Berlusconi, y la oposición entablaron un pulso político ante unas masivas protestas estudiantiles de las que la izquierda quiere salir reforzada aprovechando que minan la popularidad del Cavaliere.
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En menos de una semana, la oposición de izquierda logró movilizar a miles de personas para protestar contra la política del gobierno Berlusconi, acusado de no escuchar las exigencias de estudiantes, profesores y padres de familia ante la aprobación definitiva de la reforma del sistema de educación.
"La reforma logró unir por primera vez en muchos años a padres de familia, maestros, alumnos y profesores, colmando la brecha entre generaciones", sostiene en un editorial en el diario La Repubblica el economista Tito Boeri.
Cientos de madres y maestras acompañadas por pequeños alumnos desfilaron el jueves en Roma contra la Ley de Educación que recorta importantes fondos para la enseñanza primaria y limita el horario, una medida que afecta directamente a los padres que trabajan.
La prensa descubrió también que en las escuelas secundarias ocupadas por varios días por los estudiantes, cada noche llegaban grupos de padres de familia con comida y bebida para los hijos en solidaridad con la protesta.
Los recortes decididos por el gobierno (7.800 millones de euros) fueron establecidos a través de la Ley de Presupuestos diseñada por el ministro de Economía Giulio Tremonti, quien prevé también transformar las universidades públicas en fundaciones financiadas por la empresa privada.
Tocar indiscriminadamente la enseñanza pública en Italia, a la que accede la mayoría de la población italiana y que tradicionalmente ha tenido un buen nivel, como es el caso de las facultades de física y ciencias, ha generado un amplio rechazo nacional.
Ese repudio constituye una gran ocasión para la oposición de izquierda, derrotada y destrozada tras el fracaso en las elecciones de abril pasado y el triunfo arrasador de Berlusconi, quien gozaba hasta hace muy pocos días de una enorme popularidad (62%).
"La luna de miel permanente de Berlusconi con el país se está acabando. Empiezan a surgir los problemas serios entre el gobierno y los ciudadanos. El castillo de naipes se derrumbó", sostiene el viernes en una entrevista a la prensa Massimo D'Alema, entre los líderes de la izquierda fundadores del Partido Democrático (PD).
Pese a ello, el camino para el PD y para su nuevo líder, el ex alcalde de Roma, Walter Veltroni, parece aún largo y empinado.
"EL PD debe coser su relación con la sociedad civil. Necesita apoyar al movimiento de protesta pero no puede absorberlo", comentó a la AFP el politólogo Marc Lazar, profesor en Italia.
Buena parte de los estudiantes que protestan se califican a través de sus blogs y lenguajes modernos de comunicación, como "apolíticos", que no obedecen a lógicas tales como "rojos o negros".
Para Berlusconi, ese movimiento espontáneo y nuevo constituye un desafío a su actitud política, entre paternalista y autoritaria.
"¿Podría ser la cáscara de banana con el que tropieza el gobierno como ocurrió en 1994 con la reforma de las pensiones? No creo", sostiene el diario económico Il Sole 24 Ore.
Para el filósofo Paolo Flores d'Arcais, el movimiento "acaba de nacer y no se conoce aún su alcance" a pesar de que involucra a muchos sectores: madres, profesores, investigadores, precarios, docentes privilegiados y empleados, de todas las edades y diferentes condiciones sociales.
"Estamos sólo al inicio. El problema es que Berlusconi no dispone de medios debido a la crisis mundial para compensar el malestar social", comentó.
El próximo 14 de noviembre, cuando saldrá a protestar el mundo universitario, el gobierno de Berlusconi se enfrentará de nuevo a una prueba engorrosa, que le podría costar puntos de su popularidad.
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