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lunes, 11 de agosto del 2008 00:30
Hora de Perú
Evo Morales invocó a la unidad tras el cómodo triunfo en las urnas
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró vencedor de un referendo revocatorio, al tiempo que ofreció un diálogo a la oposición y anunció que continuará con su política de nacionalización de la economía del país más pobre de Sudamérica.
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Según una encuesta realizada a boca de urna del canal privado PAT, el mandatario –junto con su vicepresidente, Álvaro García– obtuvo 62% de votos a favor y 38% en contra. Una cifra similar la dio la cadena ATB, cuyos resultados fueron 63.1% contra 36.9%.
Ante este resultado, Morales se dirigió al país desde un balcón del Palacio de Gobierno de La Paz. Así, expresó su respeto por los prefectos autonomistas ratificados y los convocó a trabajar “de manera conjunta” para garantizar la unidad y la identidad de Bolivia, que se logrará, según él, “juntando la nueva Constitución Política del Estado con los estatutos autonómicos”.
“Vamos a consolidar el proceso de cambio”, agregó un triunfal Morales, con lo que, dijo, continuará con su programa de nacionalizaciones y recuperación de empresas para el Estado.
Por su lado, la misión de observadores de la OEA destacó la “corrección y tranquilidad” de la jornada de votación. El jefe de la misión, Eduardo Stein, subrayó la “ejemplar participación ciudadana” y el buen desarrollo del proceso de votación, pese a “todos los nubarrones y todas las predicciones de catástrofes enormes” que se preveían al principio.
Sin embargo, alertó que existen dificultades de tipo legal “muy debatidas y discutidas”, y que deberían atenderse, como el diseño del padrón y la fragilidad de algunas instituciones.
MÁS PODER. Los prefectos autonomistas de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, que fueron ratificados en sus regiones, endurecieron más su postura contra el presidente Morales, a quien insultaron y advirtieron de que no impondrá una nueva Constitución.
De esta forma, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas –que logró un 79% de respaldo–, dirigió un duro discurso contra Morales, a quien llamó “dictador” y “macaco”. “La libertad ha derrotado al totalitarismo”, aseveró, y anunció que continuará profundizando el proyecto autonómico para su región.
“Advertimos a los corruptos y los soberbios gobernantes que no intenten imponer su ilegal y racista proyecto de Constitución porque entonces sí se habrán metido en un callejón sin salida”, agregó.
Por su parte, Mario Cossío, prefecto de la región gasífera de Tarija, sostuvo que hoy pondrá en marcha el estatuto de autonomía que fue votado en junio pasado, pero que el Gobierno considera ilegal y secesionista. Así, expresó que convocará a elecciones para formar “un Parlamento” departamental que legisle la autonomía regional.
El prefecto de Beni, Ernesto Suárez, dijo que la votación que lo ratificó es una derrota para el “imperio de los cheque-chávez”, en alusión a la ayuda que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, da a Morales para sus proyectos. Su colega de Pando, Leopoldo Fernández, remarcó que el resultado a su favor supone una decisión de su pueblo para luchar en favor de la recuperación de la renta petrolera que el Ejecutivo ha disminuido a la región.
NO HARÁ CASO. Por su lado, el prefecto opositor de La Paz, José Luis Paredes, reconoció su derrota en las urnas; mientras que el de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, la negó y expresó que seguirá apelando a la justicia porque considera ilegal la consulta.
En rueda de prensa, Paredes, contra quien votó entre el 55% y el 60% de los electores según varios sondeos, afirmó que “entregará la Prefectura para que La Paz no pierda”. Sin embargo, lamentó la “guerra sucia” que, a su juicio, hizo el gobierno de Morales para derrotarlo.
Asimismo, según sondeos a boca de urna, entre el 56.7% y el 60% votó contra la gestión de Reyes Villa. Esta autoridad no fue a votar porque consideraba que el plebiscito era inconstitucional, y dijo que legalmente sigue siendo el prefecto de Cochabamba y que dará una “batalla legal porque alguien tiene que estar a la cabeza de la defensa de la democracia”.
No obstante, después matizó su discurso al decir que si Morales designa a otro prefecto en Cochabamba, no debería ser fruto de un nombramiento –porque eso supondría “un retroceso en la democracia”– sino de una nueva elección.
Además de Paredes y de Reyes Villa, fue revocado el prefecto oficialista de Oruro, Alberto Aguilar, aunque este aún no se pronunció sobre su situación.
LA CRISIS PUEDE AGRAVARSE. Pese al resultado favorable, analistas advirtieron que la crisis que desencadenó en este referendo podría agravarse si es que oficialismo y oposición no abren pronto un diálogo. La cifra a favor de Morales no ha resuelto el conflicto provocado por el rechazo regional a los planes socialistas del mandatario.
“El país ha expresado que las dos visiones tienen que ser compatibilizadas; creo que lo más importante es impulsar el diálogo y no seguir intentando desconocerse una a la otra”, declaró a Reuters Guido Riveros, director de una fundación de apoyo a la democracia.
En tanto, Franklin Pareja, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de San Andrés, acotó que “la lectura preliminar (del referendo) es que se va a profundizar muchísimo más la crisis política y la tensión en el país”. “Si bien el presidente ha obtenido una votación (alta), los prefectos que son adversos al Gobierno logran una votación que legitima sus posiciones y los fortalece”, agregó.
La falta de diálogo entre el Gobierno y la oposición bloqueó el plan de Morales por consultar a la población sobre una nueva Constitución, que refrendaría una nacionalización de la economía.
Para Riveros, el plebiscito es un perfeccionamiento del resultado de las elecciones generales de 2005. “El pueblo boliviano se ha pronunciado sabiamente por una dirección, por una agenda nacional claramente expresada por Evo Morales y unas agendas regionales en manos de varios prefectos. Ahora les toca a los dirigentes estar a la altura y abrir un diálogo”, añadió.
Actualmente, hay un debate no resuelto sobre el escrutinio. Cuando se convocó el referendo, se dijo que los cargos serían revocados si las autoridades obtenían menor respaldo que cuando fueron electos. Sin embargo, la Corte Electoral luego cambió las reglas, y dijo que para evitar la sustitución, se debía conseguir el 50% más uno de los votos.
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