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miércoles, 16 de julio del 2008 16:04
Hora de Perú
El voto hispano volverá a ser crucial en las elecciones de EE.UU.
El voto de estadounidenses de origen hispano será decisivo en los comicios presidenciales de noviembre y se repetirá el escenario del 2004, por eso los dos aspirantes a la Casa Blanca arreciaron en los últimos días la batalla por conquistar a esos electores.
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Analistas apuestan a que el republicano John McCain deberá jugarse las últimas cartas para rescatar el interés de muchos electores hispanos que con su voto dieron la victoria en la recta final al presidente George W. Bush en el 2004.
Mientras que el demócrata Barack Obama está cómodo dentro de ese grupo, como lo demostró una encuesta de Reuters/Zogby revelada hoy, en la que el aspirante a ser el primer presidente de raza negra de Estados Unidos tiene el 71% de las preferencias, tres veces más que el 19% de su rival.
Ambos hablaron tres veces en las últimas semanas a los estadounidenses de origen hispano, que representan un 9% del electorado y son considerados claves en las votaciones de noviembre por su distribución geográfica.
"Bush ganó con un 40% del voto hispano. McCain necesita el 40%. Ambos senadores son muy competitivos", comentó Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice, defensor de la reforma migratoria en el país.
Pese a la amplia brecha entre la comunidad hispana, los dos candidatos están bastante próximos el uno al otro en las encuestas nacionales, como en la de Reuters/Zogby en la que Obama registra un 47% de la intención de voto frente al 40% de McCain.
Los hispanos se han inclinado históricamente hacia el Partido Demócrata hasta que Bush logró obtener el récord del 40% de sus preferencias en el 2004, lo que, según analistas, le garantizó la victoria frente a John Kerry.
El desempeño de los candidatos en estados de fuerte electorado hispano, como Nuevo México (37% de los votantes), Florida (14%), Colorado y Nevada (12% en ambos) es considerado crucial.
El reto de McCain es recuperar la ventaja republicana perdida en las elecciones legislativas del 2006, cuando obtuvieron solo el 30% de los votos y los demócratas ganaron el control del Congreso.
Por un lado, los hispanos saben de la larga historia de McCain en pro de la comunidad y de su cabildeo por una reforma migratoria que daría camino a la ciudadanía a unos 12 millones de inmigrantes ilegales, en su mayoría latinoamericanos.
Saben, además, los riesgos políticos que enfrentó el año pasado por apoyar en el Congreso una reforma a la ley de inmigración, que casi le cuesta su postulación a la presidencia debido a críticas de las filas conservadoras de su partido.
Pero dudan del cambio de tono del republicano quien, desde que abandonó el proyecto de reforma que impulsó con el senador demócrata Edward Kennedy, adoptó un discurso más de mano dura enfocado en reforzar la seguridad fronteriza, especialmente en los límites con México, para frenar la inmigración ilegal.
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