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jueves, 19 de junio del 2008 15:42
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Más de 50 talibanes muertos en ofensiva de OTAN y fuerzas afganas en el sur
La ofensiva lanzada por soldados afganos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) permitió expulsar a los talibanes de las aldeas que ocupaban en el sur de Afganistán, dejando 56 insurgentes muertos, afirmó este jueves el Ministerio de Defensa.
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"Todo el distrito de Arghandab quedó limpio de toda presencia enemiga. En el transcurso de la operación, 56 enemigos murieron. Dos soldados perdieron la vida, así como un civil", anunció el portavoz del ministerio, el general Mohamad Zahir Azimi.
La gran mayoría de víctimas falleció por disparos de helicópteros y de artillería, que apoyaban a las tropas terrestres, explicó el general.
Hasta el momento, no fue posible verificar este recuento de muertos de fuente independiente.
Un millar de soldados afganos y de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN lanzaron el miércoles por la mañana una operación de "limpieza" contra los talibanes en el distrito de Arghandab, a menos de 20 km de Kandahar, la gran ciudad del sur de Afganistán.
La OTAN informó por su parte de que no se había producido ningún enfrentamiento mayor y se limitó a señalar "incidentes menores" y a afirmar que los talibanes "eligieron visiblemente rechazar el combate", según el general Carlos Branco, portavoz de la ISAF.
Branco no ofreció cifras de bajas talibanes pero señaló la muerte de un civil en los combates. Además precisó que hubo un segundo civil afgano herido así como dos soldados afganos, tres empleados civiles de la ISAF y un cámara de la OTAN.
El portavoz añadió que "la presión de los insurgentes sobre la población provocó la huida de 700 familias del distrito de Arghandab en dirección a Kandahar".
"La mayoría de los terroristas en el distrito eran extranjeros", denunció por su parte el general Azimi.
Mientras tanto en la zona, se dejaron de escuchar el jueves los helicópteros de la OTAN y sólo se oyeron disparos esporádicos, como la víspera, según un corresponsal de la AFP.
La provincia de Kandahar, cuna de los talibanes, sigue siendo uno de sus principales bastiones. El viernes, un comando asaltó la prisión de Sarposa, en Kandahar, liberando entre 900 y 1.100 prisioneros, entre ellos 400 presuntos talibanes.
El distrito de Arghandab, auténtica vía de acceso a Kandahar, tiene una gran importancia estratégica. El avance de las tropas en esa zona es lento debido a las bombas escondidas en el terreno, según la ISAF.
Los talibanes pusieron en marcha una sangrienta insurrección desde que fueron expulsados del poder por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos, a finales de 2001.
La violencia duplicó su intensidad en los últimos dos años, pese a la presencia en suelo afgano de 70.000 soldados extranjeros.
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