|
viernes, 09 de mayo del 2008 15:58
Hora de Perú
Proceso revocatorio podría ahondar crisis boliviana
La convocatoria a referendos revocatorios del mandato del presidente Evo Morales y de los prefectos regionales puede agravar el caos político en Bolivia, poniendo en riesgo hasta la estabilidad democrática, advirtieron el viernes analistas.
Cambiar tamaño
Morales aceptó el jueves "con enorme satisfacción" el desafío lanzado por el Congreso de consultar a la población en los próximos meses sobre si debe seguir en el poder, en medio de la resistencia de la oposición a una nueva Constitución socialista.
Pero, la firmeza que mostró el mandatario indígena al aceptar, en apenas pocas horas, firmar la ley de revocatoria aprobada el mismo día por el opositor Senado no garantiza un tránsito tranquilo y ordenado hacia las urnas.
La norma, dormida durante meses en la Cámara alta, fue sorpresivamente aprobada cuatro días después de que Santa Cruz, la capital económica del país y bastión de la derecha, declarara su autonomía en un referendo declarado ilegal por Morales.
Furiosos con la política de nacionalización económica que el Gobierno busca refrendar en la nueva Constitución y con la posibilidad de que la mayoría indígena obtenga más poderes, la oposición está alentando declaraciones de autonomía en los principales departamentos del país, en la llanura oriental.
"(La ley de revocatoria) es una jugada altamente peligrosa que podría llevarnos a un mayor conflicto," dijo Franklin Pareja, un profesor de ciencia política de la universidad estatal de La Paz, advirtiendo que la nación podría no soportar cinco votaciones regionales y hasta tres nacionales en tres meses.
"Trasladar la responsabilidad a las urnas refleja una profunda incapacidad de la clase política boliviana," señaló.
Tras Santa Cruz, los departamentos opositores de Beni, Pando y Tarija planean realizar consultas sobre autonomía en los próximos meses. El referendo revocatorio debería ser celebrado 90 días después de su promulgación.
Pareja criticó que la falta de consenso político esté poniendo a Bolivia ante un "maremoto de referendos."
A esto se suma una ya convocada elección en junio de un nuevo prefecto de Chuquisaca, uno de los nueve departamentos en los que está dividida Bolivia.
Morales ganó con casi 54 por ciento de los votos la elección presidencial de diciembre del 2005, que puso fin a un quinquenio de inestabilidad durante el cual dos presidentes fueron forzados a renunciar, uno dejó el cargo por enfermedad y otros dos ejercieron durante breves interinatos.
El respaldo sin precedentes pareció acrecentarse a mediados del 2006, cuando Morales nacionalizó los hidrocarburos. Desde entonces, su aceptación se ha mantenido por encima del 50 por ciento, según encuestas.
Pero, la popularidad no alcanzó al líder cocalero -el principal aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez- para romper en las regiones un bloqueo conservador.
Las banderas de autonomía resultaron tan firmes que Morales se vio forzado a paralizar su plan de "refundar" el país mediante la nueva Constitución.
"En este momento no creo que a nadie le interese el referendo, porque Evo debe saber que ha bajado terriblemente su apoyo y su imagen. Pero, por el otro lado, la oposición sabe que ahora el país sin Evo es absolutamente ingobernable, nadie lo podría manejar," dijo el analista Alvaro Puente.
El sociólogo sostuvo que Morales planteó la idea revocatoria en otro contexto, "cuando creía que los prefectos bajarían y él subiría, pero ha sucedido lo contrario."
Puente advirtió que la revocatoria de Morales, que arrastraría al vicepresidente Alvaro García, dejaría a Bolivia gobernada transitoriamente por el presidente del Senado, el líder de la alianza derechista Podemos Oscar Ortiz.
"No creo que quiera arriesgarse a tres o más meses de lucha social con la esperanza de consolidarse," dijo.
Pareja, en cambio, dio por casi seguro que Morales sea ratificado en el referendo, porque "es un líder indiscutible y tiene aceptación y peso."
"Los bolivianos separan al partido del líder, siguen al caudillo; (Morales) tiene apoyo en el occidente pero también en regiones del oriente (...) y dudo mucho que pueda ser destituido," afirmó, aunque reconoció que el mandatario debe esforzarse por recuperar el voto de la clase media.
La oposición no explicó por qué dio paso a un proyecto de ley que había cuestionado a principios de año por considerarlo favorable al presidente y peligroso para los prefectos, la mayoría conservadores.
Morales perderá su mandato si los votos por el No en el referendo superan la votación con que ganó los comicios del 2005, tanto en números absolutos como en porcentaje.
|