|
sábado, 10 de mayo del 2008 17:43
Hora de Perú
Alianza Lima perdió con Alianza Atlético 1-0 en Matute y sigue en crisis
Alianza Lima perdió 1-0. Ha terminado el encuentro y un gol de Jaime Ruiz fue suficiente para que la confianza con la que iniciaron el partido sus jugadores y la sonrisa de José Soto, que creía en un repunte, se desdibujaran. El culpable es Jaime Ruiz, un colombiano moreno y flaco, con las piernas torcidas como eran los jugadores blanquiazules de antaño.
Cambiar tamaño
Ruiz consiguió el tanto con un disparo desde 20 metros de distancia, en el que un rebote engañó al portero Bologna y puso el 1-0 a los 24' del primer tiempo. Sin embargo no toda la responsabilidad es suya, sino también de Jorge Rivera, el portero colombiano de Alianza Atlético que supo evitar cada embate de los locales que siempre tienen difícil ganar en casa.
Tanto así que Enrique Bologna, el arquero que anotó un tanto de penal en el Clásico, sucumbió ante la figura imponente del portero rival. La 'quimba' de Johnnier Montaño inventó un penal contra una defensa intolerante que no aguanta a los privilegiados. Bolgona disparó a la derecha del portero y Rivera adivinó, a los 24'.
En el complemento, la sonrisa desdibujada de Soto padecía de confusión. NJadie sabía si era una mueca de tristeza o parte de su angustia. Por eso decidió llenar el campo de hombres de ofensiva, a riesgo de abrir espacios que le permitan al cuadro sullanero hacer el segundo.
La desesperanza casi da frutos. A los 55' una pared entre Waldir Sáenz y Wilmer Aguirre termina con este último anotando con un remate cruzado. El festejo se acabó con la misma velocidad con que el juez de línea alzó su banderín.
Alianza Lima no la pasa bien. No puede ganar en Matute. Apenas lleva dos encuentros ganados, de nueve. el resto son tres empates y cuatro derrotas.
Los íntimos sólo saben de problemas. Soto puso su cargo a disposición a mitad de semana y un medio local difundió hoy que el atacante Renzo Benavides había sido despedido. Nadie sabe cuánto tiempo le pueda durar, a Soto y a sus dirigentes, esa sonrisa chueca y derretida con que salen en las fotos.
|