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lunes, 21 de julio del 2008 15:53
Hora de Perú
Discutirán problemática de la labor editorial en la Feria del libro
De la reciente controversia entre la Alianza Peruana de Editores (Alpe) y la Cámara Peruana del Libro (CPL) se desprende la importancia de discutir ampliamente la labor editorial del Perú y, de paso, la problemática del libro en nuestro país.
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Por ello, el ciclo de mesas redondas Se busca editor. Problemas, diálogos, propuestas, que se iniciará mañana en el centro cultural de España y continuará en la 13ª Feria Internacional del Libro, no puede ser más pertinente para hallar soluciones creativas y puntos de contacto entre los diferentes actores que prodigan su tiempo y trabajo en beneficio de una cultura del libro peruano.
May Rivas (centro cultural de España) y Álvaro Lasso (editorial Estruendomudo) son los promotores de esta iniciativa. “Los editores, con el pasar de los años, han ido cobrando protagonismo, hecho a punta de trabajo y producción. Después de varios años, existe una generación de editores que tienen algo que decir y que también tienen que dialogar con la gente que ha estado en esto durante décadas”, sostiene Lasso.
Además de los editores propiamente dichos –sean independientes o transnacionales, sin distinción–, también participarán periodistas culturales, bloggers, librerías, portales en línea, editores de libro infantil y revistas. Medios y productores que de muchas maneras se encuentran vinculadas con la difusión de la cultura impresa.
“La situación del libro en el Perú, en general, sigue siendo crítica. Por ello, además de los editores locales, intervendrán editores de Chimbote, Huancayo, Arequipa, Cusco e Iquitos, que traen una problemática determinada. Además, no solo se verán problemas, sino también soluciones y caminos de acción”, sostiene Rivas de la Vega.
Para Álvaro Lasso, existen aspectos de la Ley del Libro que podrían beneficiar a editoriales como la suya y que, lamentablemente, no se cumplen. “La ley, en el tema del reintegro tributario, pone la valla muy alta para los editores chicos. Como micro y pequeñas empresas, y considerando que la mayoría de los editores no se ha formado en administración y negocios, generalmente tenemos problemas para encaminarnos eficientemente.”
Otro aspecto por considerar es la implementación de Cofidelibro, entidad que haría posible una ayuda financiera para los editores. “Qué más quisiera yo tener que pagar un libro en un año, pues ahora lo tengo que hacer en tres o cuatro meses. La pregunta es: cómo vendes todo tu tiraje en dos meses. Con la facilidad de Cofidelibro, la industria editorial independiente crecería.”
En verdad, la profesión editorial se aprende en el camino y no se enseña en ninguna instancia educativa. Esa es una falta que, como nos lo recuerda Rivas de la Vega, pretende subsanar este encuentro, a fin de fomentar la mejora del libro en nuestro país.
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