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miércoles, 30 de enero del 2008 06:55
Hora de Perú
Avanzan los trabajos de restauración y recuperación del complejo arqueológico Mateo Salado
Desde mediados del año pasado, el Instituto Nacional de Cultura (INC) se propuso rescatar a un grupo de huacas de la capital. La meta planteada fue dotar a Lima de un circuito turístico alternativo, del cual pudieran disfrutar tanto los visitantes extranjeros como los propios habitantes de la urbe. Uno de los cinco sitios históricos escogidos fue Mateo Salado.
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Situado en los límites de los distritos de Breña, Pueblo Libre y Cercado de Lima, este sitio histórico de la cultura Ishma es uno de los complejos arqueológicos de mayor dimensión que se ubican dentro del casco urbano de la capital.
No obstante hallarse asentado en plena ciudad y la importancia que siempre le reconocieron los estudiosos de nuestra historia, el complejo estuvo hasta hace poco tiempo prácticamente abandonado de cualquier preocupación oficial. Sin embargo, esta situación empieza a revertirse.
Quienes transitan por la avenida 28 de Julio o por cualquier otra arteria cercana a Mateo Salado, se habrán percatado de un cambio en la apariencia del lugar. Desde hace varios meses, un equipo de decenas de operarios y arqueólogos se esfuerza por rescatar a la mayor de las pirámides del complejo.
Se ha removido gran cantidad de basura y desmonte. La arqueóloga Alejandra Figueroa, encargada del proyecto, comenta como curiosidad que la zona era usada por muchos para enterrar sus mascotas y realizar pagos relacionados con la curandería, por lo que entre lo limpiado se hallaron restos de perros y “amarres”.
El resultado ha sido restaurar algunas de las vistas de la principal de las pirámides de Mateo Salado. Ahora es posible apreciar algunos de los flancos de esa edificación, de una forma cercana a como lucía hace varios siglos.
Otro problema solucionado en parte es el de las personas que se han instalado en el perímetro del complejo. Sin embargo, aún quedan algunos ocupantes de terrenos dentro de la zona intangible, con los que todavía no se llega a un acuerdo para que salgan del área.
Los trabajos de recuperación permitieron recolectar una gran cantidad de fragmentos de cerámica. Hasta donde se puede apreciar, la mayor parte son de la cultura Ishma, pero también se encuentra uno que otro de la cultura Chancay.
Mediante estas labores, se ha despejado el área suficiente como para realizar un breve circuito turístico. Éste se hallaría listo para junio o julio de 2008.
La zona era utilizada por muchos para enterrar a sus mascotas y realizar pagos relacionados con la curandería.
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