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lunes, 11 de junio del 2007 09:22
Hora de Perú
Favela brasileña llama atención en Bienal de Artes de Venecia
Venecia, la pintoresca ciudad rodeada de canales, es conocida por muchos atributos, pero ahora también por su representación de una favela brasileña.
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La exposición incluye pandillas de tráfico de drogas, policías antimotines, un hospital y hasta una cancha de fútbol, aunque es al menos 20 veces más pequeña que en la vida real.
El denominado "Proyecto Morrinho", creado por residentes de un verdadero barrio pobre de Rio de Janeiro, se encuentra entre las instalaciones más comentadas de la Bienal de Artes de Venecia, que a veces es considerada como los premios Oscar del mundo de las artes visuales.
La bienal fue inaugurada el domingo al público.
Quienes están detrás del proyecto brasileño aún se sienten algo incómodos cuando son llamados "artistas". Para ellos todo comenzó como un juego, en el que empezaron a construir su versión de casas de muñecas que simplemente recrean la vida que observan a su alrededor.
"Nunca pensé que fuera arte. Nosotros sólo estábamos jugando", dijo Maycon Souza de Oliveira, quien inició el proyecto con su hermano mayor hace casi una década, cuando tenía siete años de edad.
"Ahora estoy convencido", agregó.
Su modelo en Rio de Janeiro tiene 300 metros cuadrados. Para hacer una versión más pequeña en Venecia, llevaron desde Brasil más de 5.000 ladrillos y usaron 120 metros cúbicos de arena. Les tomó tres semanas construir la "favela", palabra brasileña usada para nombrar un barrio pobre.
Durante los últimos días, la elite artística internacional llegó a Venecia para una vista previa de las presentaciones de la bienal, y tuvo una oportunidad única de echar un vistazo a la vida en una favela.
Los artistas y críticos se maravillaron ante las calles al borde de pendientes y las coloridas casas, y se tomaron fotografías con los autores de la exhibición.
"Creo que las favelas son una parte importante de Brasil. Pero es una parte escondida. Tu no puedes entrar ahí", afirmó Silke Eberspacher, una visitante alemana que estuvo presente en la preinauguración de la bienal.
Ella ha visitado unas cuatro o cinco veces en Brasil, pero como la mayoría de los turistas, jamás ha puesto un pie en una favela.
(Agencias)
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